La tan esperada primavera vino y se fue, de prisa. Ahora los narcisos y tulipanes son memoria, los irises ya pasaron.
Afortunadamente están las rosas, que ya florecen en abundancia. No muchas plantas tienen una floración tan prolongada, y mi predilección por las rosas remontantes inglesas (David Austin), se ha visto plenamente justificada.
Existe una tensión dinámica entre lo efímero y aquello que es permanente en el jardin. Es un equilibrio que se debe mantener, y que implica sostener una mirada a largo plazo.
Cerca de mi casa está Yeo Valley Organic Garden, que es un buen ejemplo de lo que digo. Lo visito frecuentemente y puedo ver como este jardín progresa cada año. Las plantas en su colección maduran hasta alcanzar su mejor forma y los jardineros, siempre atentos e innovadores, agregan detalles nuevos y exploran otros modos de ver las cosas.
Dejo unas imágenes para ilustrar Yeo Valley en primavera, aquella rauda que vino, pasó y se fue.
| Amandine salmon |

