Sunday, 22 November 2020

Ojalá

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Hace un mes que cambie de aires. De Londres a la campiña inglesa.

Me he dedicado a recorrer mi pueblo y sus alrededores, caminando sin prisa. Los senderos rurales hilvanan poblados - entre campos cerrados por cercos verdes, que sirven de hábitat a cientos de pájaros.

Nunca había visto tantos petirrojos, abundan.

También un bosquecillo local muy antiguo – trabajado por mineros del plomo y plata en los tiempos de ‘gens Anglorum’. Estos mismos caminos eran transitados por las tropas romanas de la segunda legión ‘Augusta’, encargadas de proteger el comercio y las vías que conectaban con Roma.

Es un lugar lleno de historia perdida; es un pueblo encantado y encantador.

Todo esto coronado por frecuentes arcoíris.

Decía el gran José Saramago en El evangelio según Jesucristo: “No hacemos más en la vida que ir buscando el lugar donde quedarnos para siempre…”

Ahora entiendo el alcance de estas palabras. Ojalá sea así.