Soldadito, Tropaeolum tricolor

Sunday, 3 July 2016

Las Flores de Punitaqui, Pablo Neruda


LAS FLORES DE PUNITAQUI

ERA dura la patria allí como antes.
Era una sal perdida el oro,
                                          era
un pez enrojecido y en el terrón colérico
su pequeño minuto triturado
nacía, iba naciendo de las uñas sangrientas.

Entre el alba como un almendro frío,
bajo los dientes de las cordilleras,
el corazón perfora su agujero,
rastrea, toca, sufre, sube y a la altura
más esencial, más planetaria, llega
con camiseta rota.

Hermano de corazón quemado,
junta en mi mano esta jornada,
y bajemos una vez más a las capas dormidas
en que tu mano como una tenaza
agarró el oro vivo que quería volar
aún más profundo, aún más abajo, aún.



Y allí con unas flores
las mujeres de allí, las chilenas de arriba,
las minerales hijas de la mina,
un ramo entre mis manos, unas flores
de Punitaqui, unas rojas flores,
geranios, flores pobres
de aquella tierra dura,
depositaron en mis manos como
si hubieran sido halladas en la mina más honda,
si aquellas flores hijas de agua roja
volvieran desde el fondo sepultado del hombre.

    Tomé sus manos y sus flores, tierra
    despedazada y mineral, perfume
    de pétalos profundos y dolores.
    Supe al mirarlas de dónde vinieron
    hasta la soledad dura del oro,
    me mostraron como gotas de sangre
    las vidas derramadas.


    Eran en su pobreza
    la fortaleza florecida, el ramo
    de la ternura y su metal remoto.

    Flores de Punitaqui, arterias, vidas, junto
    a mi cama, en la noche, vuestro aroma
    se levanta y me guía por los más subterráneos
    corredores del duelo,
    por la altura picada, por la nieve, y aun
    por las raíces donde sólo las lágrimas
             alcanzan.



    Flores, flores de altura,
    flores de mina y piedra, flores
    de Punitaqui, hijas
    del amargo subsuelo: en mí, nunca olvidadas,
    quedasteis vivas, construyendo
    la pureza inmortal, una corola
de piedra que no muere.

1 comment:

  1. Bellisimas flores y fotografías y con el gran Pablo Neruda una convinación excelente. Un abrazo desde Plantukis

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