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Este es el famoso estanque
de los nenúfares.
Aquí culmina mi visita
al Jardín de Monet. También se cierra un ciclo para mí, hay un antes y un después.
Ahora sé a ciencia
cierta, que mi intuición era correcta. Claude Monet construyo el estanque de los
nenúfares como un ‘laboratorio de luz’. Aquí dedicó 40 años de su vida a pintar en una superficie estática, aquello que es dinámico por definición.
Ahora veo la obra
de Monet con otra comprensión.
También se ha reafirmado mi opinión que lo
fundamental en un jardín son las plantas y, más precisamente, las flores y su
colorido. En ese sentido el Jardín de Monet en Giverny constituye, desde mi perspectiva, un metro patrón para comparar otros jardines.
Ahora los miraré, desde un punto de vista distinto.
Ha sido una visita
estimulante más allá de mis expectativas. Francia es un gran país - una gran nación
histórica.
Eso es evidente y emociona.