Saturday, 9 April 2011

Mi calle

Al fin llega la primavera. Después de un invierno particularmente frio, Londres despierta con vitalidad incontenible. Los árboles de mi calle, Prunus serrulata 'Kansan', se cubren de flores.


Prunus 'Kansan' (click para expandir)



















Esta es una ciudad verde como pocas. La superficie total de parques y otros espacios públicos excede las 35.000 hectáreas, equivalente a más de cuatro veces el parque nacional La Campana en la V Región de Valparaíso.

Esto no ocurre por casualidad, sino que resulta de una cultura que valora los espacios verdes como bienes nacionales. El sistema regulador incluye los parques reales y municipales, así como el conjunto del arbolado urbano, público y privado.

Por ejemplo mi autoridad local, Kensington & Chelsea es responsable de mantener más de 8.000 árboles en las calles. También tiene a su cargo la protección de especímenes antiguos, que son objeto de órdenes de preservación.

Además el municipio administra 35 áreas de conservación que cubren 75% de su territorio, incluyendo propiedades privadas. En estas zonas es ilegal cortar o podar árboles sin el permiso correspondiente. Las multas por infracciones pueden llegar a £25.000 (19 millones de pesos chilenos).

Todo lo anterior no significa que el sistema sea perfecto. Existen tensiones considerables entre las necesidades residenciales y la protección del acervo verde. Un ejemplo es el estado actual de numerosos Platanus x hispanica que son el objeto de podas drásticas regulares.


Poda del Platanus (click)

El objetivo de estas podas es disminuir el volumen de la copa y así reducir la cantidad de agua absorbida por los árboles. La razón es porque las construcciones se asientan en un substrato de arcilla (London clay) que es altamente vulnerable a perdidas de humedad. Esto ocasiona desniveles, e incluso hundimiento, en un número significativo de propiedades. Los costos legales y de reparación pueden ser astronómicos.

Para mí mirando el paisaje urbano de Londres hay ciertas lecciones para un jardinero. La primera, de carácter general, es que ningún jardín es una isla. No importa mucho el cuidado de nuestro jardín privado, si el entorno en que se sitúa sufre deterioro o abandono y esto es, a mi juicio, un asunto de interés común y política pública.

La segunda reflexión más doméstica, es que un jardinero que planta un árbol debe pensar en una perspectiva de 50 años - ¿cuáles serán sus dimensiones? Plantar un árbol se hace para la próxima generación, para ellos será el disfrute y también los problemas.

1 comment:

  1. Qué gran idea la de escribir sobre tu barrio en Londres y publicar hermosas vistas ilustrando dos momentos diferentes en la vida de sus árboles. Gracias.

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