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Sunday, 25 March 2018

Copihue, Gabriela Mistral

Photo: Garden of Eaden

Copihue

Por lo denso y lo sombrío
de nuestra Madre la Selva,
pasan, pasan y repasan
como gnomos que la peinan,
unos golpes de color,
unos gestos y unas señas.
Sí, en lo denso y en lo oscuro
es como si fueran gestos.

-De veras y son de dos
colores, lo estoy viendo.
Mama ¿qué son ellos, mama?
Para, para. ¿Por qué me sigues?
Para, que yo quiero verlos.
Me dijiste que la selva
no da flores, sólo leños.
¡Y qué lindas que las da
de repente! Como un cuento.

-Eso no es árbol, eso es
el copihue, nada menos.

-¿Por qué no lo hallamos antes?
¡Ay! deja verlo, paremos.
Se puede cortarle un gajo
mama, sí, mama, paremos.

Tú te lo sabes contado.
La fiesta, la fiesta es verlo.

-No más, no cortes, no más.
¡Tantos hay por el sendero!

-¿Tú te sabes el camino
mama? Pero dime: ¿es cierto?

-Los hay, sí, los hay, mi loco
porfiado, "te lo prometo".
¿Es que no te lo sabías
por la canción que le hicieron?

-Canción, canción, yo no sé
apenas silbar... al viento.
Sílbalo, sílbalo tú.

-Para qué, si está silbando
desde ayer el mismo puelche
y te dio miedo, sí, sí.
Paremos ¿quieres? Verás
que te toma y te gobierna.

-¿Quieres decir, mama, que
a ese loco le obedeces?

-Tal vez, chiquito. Me gusta
caminar con él, seguirlo,
hablarle a trechos, decirle
viejas palabras mimosas.
Él tiene cuarenta nombres
y uno le robé, sin miedo.

-¿Para qué, di, mama loca?

-Me lo hallé en tierras extrañas,
duro, juguetón, violento.
Las mujeres lo temían
como demonio de cuento;
a mí me doblaba el alma,
el respiro y el contento.

-¡Ay, mama! Será que es cierto
lo que de ti me dijeron.
Yo no lo quise creer
¡y era cierto, y era cierto!

¿Qué? Dilo, dilo, cuenta.

-Que tú eres mujer pagana,
que haces unos locos versos
donde no mientas, dijeron,
sino a la mar y a los cerros.

-¡Ja, ja, ja! Niño, parece
que todo lo que cruzamos
y todo lo que tenemos
y todo lo que alabamos
hemos de amarlo y lo amamos;
pero que no lo decimos
por locos o renegados.

-Mama, y no te aburres, di,
de caminar sin descanso
tierras ajenas, oyendo
ajenas lenguas y cantos.

-No me canso, no, chiquito,
a todos perdí en marchando.
La montaña me aconseja,
el viento me enseña el canto
y el río corre diciendo
que va a la mar de su muerte,
como yo, loco y cantando.

Saturday, 24 February 2018

Hallazgo del palmar, Gabriela Mistral


Hallazgo del palmar

Me hallé la mancha de palmeras.
Reina tan dulce no me sabía.
A la Minerva del pagano
o a la Virgen se parecían.
Les dieron el mayor cielo
-de verlas tan dignas sería-
Les regalaron los veranos
y ramos de Epifanía;
y les dijeron que alimentasen
al Oriente y la raza mía.
Yo les gozaba, les gozaba
los cogollos de su alegría.
-Denme el agua fina, les dije
y la miel de mi regalía
y la cuerda que dicen recia
y la cera que llaman pía,
(el agua de otro bautismo,
la miel para amargo día,
la cuerda de atar las fieras,
las ceras de mi agonía,
que me puedo morir de noche
y el alto cirio llega al día ... ).

Yo les hablaba como a madres
y el corazón se me fundía.
Yo me abrazaba a las cuelludas
y las cuelludas me cubrían.
Las palmeras en el calor
eran géiseres de agua viva;
se mecían sobre mi cuerpo
y con mi alma se mecían.

Lagar, Naturaleza




Saturday, 16 December 2017

Jardín de invierno, Pablo Neruda


Llega el invierno. Espléndido dictado
me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.

Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.

Creció el rumor del mundo en el follaje,
ardió después el trigo constelado
por flores rojas como quemaduras,
luego llegó el otoño a establecer
la escritura del vino:
todo pasó, fue cielo pasajero
la copa del estío,
y se apagó la nube navegante.

Yo esperé en el balcón tan enlutado,
como ayer con las yedras de mi infancia,
que la tierra extendiera
sus alas en mi amor deshabitado.


Yo supe que la rosa caería
y el hueso del durazno transitorio
volvería a dormir y a germinar:
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.

La tierra vive ahora
tranquilizando su interrogatorio,
extendida la piel de su silencio.

Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis germinaciones.


Saturday, 25 February 2017

La Flor del Aire, Gabriela Mistral


La Flor del Aire

Yo la encontré por mi destino,
de pie a mitad de la pradera,
gobernadora del que pase,
del que le hable y que la vea.

Y ella me dijo: "Sube al monte.
Yo nunca dejo la pradera,
y me cortas las flores blancas
como nieves, duras y tiernas."

Me subí a la ácida montaña,
busqué las flores donde albean,
entre las rocas existiendo
medio dormidas y despiertas.

Cuando bajé, con carga mía,
la hallé a mitad de la pradera,
y fui cubriéndola frenética,
con un torrente de azucenas.

Y sin mirarse la blancura,
ella me dijo: "Tú acarrea
ahora sólo flores rojas.
Yo no puedo pasar la pradera."

Trepe las penas con el venado,
y busqué flores de demencia,
las que rojean y parecen
que de rojez vivan y mueran.


Sunday, 12 February 2017

Cultivo Una Rosa Blanca, José Martí


Cultivo Una Rosa Blanca

Cultivo una rosa blanca
en junio como enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.


Sunday, 10 August 2014

Dulce et Decorum Est

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En Londres se han iniciado las actividades para conmemorar 100 años del comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

En la Torre de Londres se está trabajando en un homenaje simple, pero muy impactante y lleno de significado. La tradición es que la amapola roja representa a los caídos en este trágico conflicto.

En este homenaje se continuara aumentando el número de amapolas hasta totalizar 888.246 – el total de soldados de la Mancomunidad británica, que perecieron en combate.

El autor de la obra es el ceramista Paul Cummins.






















Como siempre son los poetas los que mejor articulan la realidad del conflicto y ‘el espíritu de su tiempo’. El poeta más destacado de la ‘Gran Guerra’ fue Wilfred Owen.

Wilfred Owen 1893-1918
Wilfred Owen, poeta y soldado, falleció en combate en Francia, una semana antes del armisticio que puso fin a la guerra.

Sus poemas son un testimonio poderoso de la brutalidad y futilidad de la guerra. El poema Dulce et Decorum Est ha sido traducido al castellano por M. Imbelicio Delatorre.